Los robos violentos en el campo asturiano casi se triplican desde el inicio de la crisis

El Gobierno puso en marcha un grupo especial de vigilancia tras contabilizar 142 denuncias por asaltos en explotaciones agropecuarias el pasado año.

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Los datos oficiales confirman la impresión generalizada en los pueblos y aldeas de que en los últimos años se han incrementado de manera notable los robos y asaltos en el despoblado y envejecido medio rural asturiano. La estadística del Ministerio del Interior ratifica que el número de sustracciones cometidas en explotaciones agrícolas y ganaderas de la región se ha duplicado ampliamente desde el inicio de la crisis. Si en 2008 se contabilizaron un total de 61 casos -sumando hurtos y robos- en 2013 fue denunciado ante la Guardia Civil un total de 142, es decir, 81 más que hace seis años. Un dato muy preocupante es que el mayor incremento se registra en los robos violentos, que casi se triplicaron durante el período de referencia (de 29 a 78).

Esta notable subida del sesenta por ciento en el número de robos y hurtos en el campo asturiano en el plazo de seis años ha motivado que la Guardia Civil haya puesto en servicio dos grupos dedicados especialmente a la lucha contra las sustracciones en el medio rural. Son los denominados "Roca", uno de ellos con base en Avilés y el otro en Grado. La vigilancia se intensifica una vez constatado que los asaltos violentos han crecido muy por encima de los hurtos en unos concejos en los que la media de edad de la población es muy avanzada y en los que resulta habitual que haya personas de avanzada edad que residen solas en zonas despobladas y muy apartadas.

Interior advierte de que la composición de los "Roca" no es fija y que podría ir variando en función de las necesidades. El de Grado está integrado por cuatro agentes, que se encargan de la vigilancia de todos los pueblos situados entre San Tirso de Abres y el concejo de Aller. Además, el Ministerio que dirige Jorge Fernández Díaz tampoco descarta que la sede de estos grupos especializados vaya cambiando, en función de las necesidades y del desplazamiento geográfico de los ladrones.

En principio, todos los grupos están formados por entre tres y cinco agentes y cuentan con un oficial al mando. Los "Roca" se integran en un plan nacional puesto en marcha por el Ministerio de Interior para reforzar la seguridad en las explotaciones agropecuarias mediante una vigilancia permanente y una comunicación directa entre los agentes y los vecinos. Además, también hay contacto fluido con el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

Los primeros grupos "Roca" entraron en servicio en Andalucía y Extremadura. Después se fueron extendiendo al resto de comunidades autónomas. El de la Comandancia de Oviedo está activo desde el pasado diciembre y, desde entonces, ya ha logrado devolver a sus propietarios algunos de los objetos robados por unos ladrones, que, al menos hasta ahora, tenían en el envejecido medio rural asturiano un campo de operaciones muy cómodo. Pese a ello, en algunas ocasiones se han comportado con una gran violencia.

Aunque los hurtos y robos se reparten prácticamente por toda la región, la zona del bajo Nalón es una de las más afectadas, de ahí que la Guardia Civil haya decidido radicar en Grado uno de los grupos "Roca". Los agricultores han denunciado sustracciones en plantaciones situadas en el entorno del río, de las que han desaparecido multitud de herramientas, maquinaria y otros enseres, incluidas lecheras de gran tamaño.

En muchas ocasiones, los hurtos no han llegado a ser denunciados, pero su proliferación sí que ha generado una creciente sensación de inseguridad en el medio rural. Uno de los robos más espectaculares de los últimos años tuvo lugar en las instalaciones que tiene en Grado la empresa Agrojardín Tamargo. Varios ladrones, que fueron detenidos con posterioridad por la Guardia Civil, se llevaron de la nave un centenar de máquinas y herramientas agrícolas, entre ellas alrededor de 80 motosierras.

No obstante, la mayoría de los robos en las zonas rurales no supera el valor de 400 euros, por lo que no llegan a la categoría de delito. En ocasiones, y como consecuencia directa de la crisis, los cacos se llevan productos de la huerta y hasta gallinas. No se trata de sustracciones graves, pero incrementan la sensación de inseguridad.

La estadística del Ministerio del Interior permite comprobar cómo las sustracciones cometidas en explotaciones agropecuarias asturianas no han dejado de crecer desde 2008. Y lo hicieron muy especialmente en 2012, cuando se alcanzaron los 148 casos. El número de robos se ha reducido ligeramente en el último año, pero, sin embargo, repuntan los asaltos con violencia.

Fuente: Lne.es

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