Seguridad para menores: ¿Escoltas o niñeros?

El clima de inseguridad y violencia que vive el país ha provocado un boom del servicio de escoltas, ya no sólo entre los grandes industriales o políticos, sino también entre familias de buena posición económica, con la contratación de paquetes que incluyen a niños y adolescentes.

guardaespaldas cuarto 2010

 

De acuerdo con cifras de las propias asociaciones de seguridad privada, en general el servicio de guardaespaldas reportó entre 2012 y 2013 un incremento de 35 por ciento.

Actualmente se estima que a nivel nacional hay más de un millón de personas trabajando en el rubro de seguridad privada y que el crecimiento anual promedio es de 12 a 15 por ciento.

Alberto Rivera Armendáriz, presidente de la Asociación Mexicana de Seguridad Privada, Información, Rastreo e Inteligencia Aplicada (AMSIRIA), indica que hay personas que tienen hasta ocho escoltas, divididos en dos turnos: “Cuatro elementos trabajan las 24 horas del día, para luego ser relevados al día siguiente por los otros cuatro elementos y así se van turnando".

“Si la familia del cliente tiene cinco miembros y cada uno necesita su propia escolta, pues entonces esa familia requerirá en total de una guardia de 40 escoltas”, comenta.

Marcos Ossio Rangel, director general de G4S México, empresa líder en servicios de seguridad privada y consultoría con presencia en más de 125 naciones, complementa, por su parte, que las contrataciones para niños y jóvenes en ocasiones van desde la necesidad de un chofer de seguridad hasta todo un esquema de protección ejecutiva, el cual se compone de más de un elemento.

“Las contrataciones que hacen las familias, destaca Ossio Rangel, se enfoca más hacia los jóvenes, quienes son los que salen con más frecuentany asisten a diversos lugares como los llamados antros, y un escolta siempre le va dar certeza a los padres de que están acompañados.”

La difícil tarea de cuidar a un joven

Gabriel de 40 años, un escolta que no pertenece a ninguna asociación y se contrata por la libre desde hace seis años, asegura que su trabajo no es sencillo, sobre todo si el que se está custodiado es un joven, “pues en estos casos hay que cuidar más el perímetro, doblar la seguridad y las funciones, entre otras cuestiones”.

El exmilitar actualmente tiene a su cargo a un joven de 25 años, hijo de un funcionario a quien él cuidó también.

“Cuando un papá busca un escolta para sus hijos por lo general antes de contratar a alguien él lo prueba antes. En mi caso, la persona con la que ahora trabajo me tomó confianza y luego me dio a cuidar a su hijo”, dice.


Agrega que cuidar a niños y adolescentes siempre es más difícil que a un adulto, pues son edades en las que los chicos “se rebelan” y es entonces cuando un custodio debe lidiar con ello para sacar de la mejor manera el trabajo.


“Hay chicos que por ser hijos de papá abusan y no quieren acatar lo que uno les dice, ya que papi es quien paga, aunque uno es profesional y en mi caso siempre pienso que cuando tengo a alguien a mi cargo es como si estuviera cuidando a uno de mis hermanos o hijos”, agrega el escolta, quien hace tres años estuvo a punto de perder la vida en una balacera en Ciudad Juárez.


“En esa ocasión tuve junto con un par de compañeros abrir fuego para no sólo salvar al cliente, sino nuestras vidas, jamás supimos quiénes eran, solamente respondimos a los balazos”, recuerda.

Otro escolta, quien pertenece a Grupo Sape, una prestigiada empresa de seguridad privada, pero que pidió omitir su nombre indica que cuidar a los adultos es más simple, pues su recorrido es el mismo, de la casa a la oficina, después asuntos de negocios y de nuevo al hogar.

Sin embargo, dice, “el trabajo con los chavos definitivamente es complicado. Hay algunos que beben mucho y como se sienten protegidos se meten en puras broncas. Andan provocando a la gente.


“Con las niñas de familia hasta hace unos diez años el trabajo era más tranquilo, pero ahora algunas también le entran duro al alcohol e incluso a drogas ilegales, o luego se confunden y nos envían por más bebida”, agrega este escolta quien tiene más de 15 años de experiencia en diferentes empresas de seguridad.

Análisis de vulnerabilidad


El presidente de AMSIRA, asociación a la que pertenecen 110 empresas que ofrecen los servicios de escoltas, destaca que cuando alguien solicita la protección de guardaespaldas, en forma personal o para todos los integrantes de una familia, lo que se hace antes es un análisis de vulnerabilidad.

“No se puede venir y pedir un escolta y dárselo al azar... Tenemos, antes que nada, analizar si en verdad esta persona requiere de los servicios y luego ver el tipo de seguridad requiere.


“Se estudian todo los movimientos que hacen y a quienes están a su alrededor para entonces darles lo que necesitan“.


De igual manera, dice, se ha tratado de educar a los clientes, ya que muchos han confundido las funciones principales de un guardaespaldas con las de chofer, el cuida niños o el que hace los mandados o carga las maletas.

“Un servicio de este tipo no es de montarlo de un día para otro”, afirma Robles, “tenemos que hacer un análisis el perfil de la familia, saber quiénes son y a que se dedican. Desafortunadamente. hoy alguien puede llamar a una empresa de seguridad patito y decirle: necesito cinco escoltas, y esa pseudoempresas se los proporciona de inmediato, poniendo así en riesgo a todos”.

El análisis de riesgo, indica, lo puede hace una sola persona, un experto en temas de seguridad, el número de escoltas no tiene un mínimo ni un límite, “todo dependerá de las necesidades de la familia. El personal que prestará sus servicios deberá estar capacitado en defensa personal, técnicas de control, liderazgo, manejo de crisis, primeros auxilios, conflictos e incluso conocer de leyes y de derechos humanos, entre otros puntos”.


La principal función de una escota –agregó el presidente de AMSIRA-- es prevenir y evitar que ante una situación de riesgo se vea afectada la persona a cuidar, el escolta no es sólo el que se sube al coche, abre la puerta y va con ellos. “Tienen que hacer una labor de vigilancia, conocer lo que va hacer su protegido y analizar o prever los posibles riesgos del día a día”, afirma.

Los adolescentes, acota Ossio Rangel, ya sea por su inmadurez o inexperiencia, no ven en estas personas como a alguien que está para cuidarlos, sino que creen que está para hacerles favores o para defenderlos cuando inician un pleito”.

Por ello en G4S México, asegura, se capacita al personal para que lo anterior no ocurra y se establezcan “los límites, funciones y hasta donde debe llegar su responsabilidad“.


"En nuestro caso no podemos brindar servicios si antes no le hemos platicado con la familia de cuál es su necesidad y cuál es nuestra misión, porque al final del día nosotros como empresa nos vemos afectados... ”, sostuvo.



Altos costos

Los costos por los servicios de un escolta privado varían. Al respecto, el presidente de AMSIRIA señaló que los servicios llegan a costar desde 15 mil pesos por el servicio básico que consta sólo de un acompañante, hasta 50 mil pesos también por elemento, pero cuando éste ya cuenta con entrenamiento especial para defensa ofensiva y defensiva e incluso con permiso para portar armas.

Por su parte, en G4S México un servicio de protección se puede cotizar en 25 o 28 mil pesos mensuales por elemento; en tanto, Gabriel dice que cobra mil pesos al día sin armas, pero equipado (con una o dos armas) su trabajo se cotiza entre mil 300 a mil 500 el día.

Fuente: elfinanciero.com.mx

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