Colaboraciones

Butrones. Detección, comunicación y verificación de alarmas


Cubillo

 Jesús García Cubillo

Jefe de producto de Intrusión de Siemens, S.A.

Para Segurpress.com 

 1.- Un método tan viejo como eficaz.
El butrón es de sobra conocido en nuestro sector. Se practica con  el propósito de llevar a cabo un robo con fuerza y tiene lugar normalmente en horas de cierre al público y en ausencia de las personas habituales aunque, también y como comentaremos más adelan-te, un butrón denominado “a la espera” se utiliza con el fin de perpetrar un robo con violencia.
En los tiempos en los que la comunicación del siste-ma estaba soportada exclusivamente por una línea telefónica analógica, los intrusos no lo podían tener más fácil. Un simple corte de esta línea en el exterior y, con ello, muchas horas o incluso días por delante hasta que el delito, ya consumado, era advertido bien por la CRA o bien por el usuario o propietario.
Paradójicamente y a pesar de los modernos métodos de supervisión y comunicación disponibles hoy en día siguen practicándose, aunque podrían ser evitados en su inmensa mayoría con el empleo de productos ade-cuados y, por supuesto, estableciendo competentes servicios orientados a la atención local y remota del sistema.
Con el sistema SPC y su amplia gama de detectores, Siemens proporciona productos que satisfacen total-mente esta necesidad.

 
2.- Accesos, protección y procedimientos.
Locales contiguos al lugar vigilado, red de alcantari-llado, etc. son los espacios colindantes desde los que se practica este tipo de acceso.
La barrera física que separa la propiedad del exterior puede estar constituida por los medios más diversos, proporcionando diversos grados de protección y que la normativa contempla en ciertos casos. Muros de ladrillo simple o doble, hueco o macizo, hormigón armado, etc. pero nada que no pueda echarse abajo con tiempo suficiente y las herramientas adecuadas.
Sobre estas herramientas, un amplio surtido; Desde mecánicas sencillas (mazos) a sofisticadas (perfora-doras de corona de diamante) hasta las térmicas de alta eficiencia (lanza de oxigeno).


3.- Detección de butrones.
Evitar este delito exige seguir un guión.
Ha de comenzarse por un análisis del entorno, inclu-yendo en muchos casos no sólo las medianerías late-rales, sino también la posibilidad de acceso a través del techo desde la propiedad situada arriba (un piso u otro local) y del suelo (sótano, etc.). Evidentemente esto no es nada fácil ya que, además, las circunstan-cias pueden cambiar con el tiempo en cualquiera de los puntos y lo que hoy no parece necesario supervi-sar, puede que mañana lo sea. También dependerá del grado de tentación que suponga el contenido. En las revisiones del sistema, hay que considerar estos posibles cambios por si fuera necesaria una adapta-ción del sistema.
Una vez decididos los puntos de riesgo y en función del medio físico de separación, se empleará el detec-tor adecuado, de vibración o sísmico, como ya hemos comentado. Es muy importante consultar con el insta-lador en este sentido. Por supuesto, estamos hablan-do de butrones y no consideramos aquí el resto de medidas (volumétricos, pulsadores de atraco, etc.).
La tecnología ha desarrollado dispositivos capaces de reaccionar eficientemente frente a la acción de las herramientas mencionada en el apartado anterior.
Todas ellas producen perturbaciones (vibraciones, dilatación, etc.) identificables con rapidez mediante el elemento adecuado.
Detectores de vibración y sísmicos son los dispositi-vos más habitualmente utilizados frente a este tipo de ataques.
Los sísmicos son apropiados cuando la barrera física está constituida por un medio compacto y con esca-sas discontinuidades estructurales (una bóveda mo-dular las tiene, pero esto no representa un problema). Son específicos para acero, hormigón armado o ma-teriales sintéticos y no deben usarse en otros casos (ladrillo, mampostería, etc.). Poseen una elevada precisión de detección ante herramientas mecánicas y térmicas y, bien calibrados (normalmente mediante un software), no generan falsas alarmas.
Los detectores genéricos de vibración han de em-plearse en el resto de medios (muros de ladrillo hueco o macizo, etc.) donde los sísmicos no deben ser utili-zados. No alcanzan la precisión de detección (sensi-bilidad y elevado rechazo a las falsas alarmas), entre otras cosas, porque las discontinuidades del medio (juntas de yeso o cemento entre los ladrillos, etc.) no favorecen la transmisión de vibraciones, pero son la solución más adecuada en estos casos. Son adecua-dos contra herramientas mecánicas.
Sólo queda un medio de ataque, puramente mecáni-co, donde todos los métodos conocidos de detección han demostrado hasta ahora su incapacidad para hacerle frente: Se trata del gato hidráulico. En este caso, la detección sólo es posible mediante u disposi-tivo superficial con detección por rotura.


4.- El butrón a la espera.
Una práctica recientemente puesta en práctica con-siste en llevar a cabo un butrón durante la noche y, una vez habilitado el acceso, esperar hasta la hora de llegada del personal para, una vez que el sistema es confiadamente desarmado, acceder rápidamente y sorprender y amenazar a la persona o personas que hayan entrado. De este modo se evita que el sistema genere una alarma.
Si se hubiera accedido antes de la entrada de los empleados, la volumetría, obviamente, hubiera gene-rado una alarma. Pero la caída de ladrillos hacia el interior del espacio supervisado no es suficiente para activar esta volumetría.
Con este simple método, de nada sirven los medios de supervisión más sofisticados. Los delincuentes no tienen necesidad de sabotear nada en el exterior (comunicaciones, alimentación, etc.) y, así no hay riesgo alguno de levantar sospechas por parte de la CRA.
Una vez perpetrado el delito e inmovilizadas las per-sonas que lo han sufrido, los delincuentes huyen por donde entraron sin que, desde el exterior, se advierta nada extraño.
Esta modalidad, que supone un atraco en toda regla, implica menos riesgo para los intrusos que el llevado a cabo en horas de apertura al público o el consisten-te en sorprender a la víctima en el exterior, inmedia-tamente antes de acceder a la oficina o negocio.
Y, como ocurre en todos estos casos, además de la pérdida económica, quedan importantes secuelas psicológicas en quienes lo han sufrido.


5.- Comunicación de alarmas.
Un sistema de responsabilidad ha de estar soportado por unas comunicaciones con las CRA fiables, rápi-das y permanentemente supervisadas.
Si se pretende establecer un sistema en el que se pueda confiar de cara a detectar con eficiencia y rapi-dez un posible sabotaje de las comunicaciones, es necesario contar con una doble vía, soportada por tecnologías de diferente naturaleza, es decir, una de ellas ha de ser cableada y, la otra, inalámbrica. IP y RTB parecen suficientes pero no son solventes ya que ,un fallo físico o sabotaje en la línea que soporta ambos servicios, provoca el fallo de ambas.
Dentro de la actual oferta tecnológica, las opciones más competentes se basan en ADSL y GPRS, ya que ambas soportan comunicación IP. Además, desde el punto de vista económico son las más interesantes. ADSL posee tarifa plana, combinada con la actividad del lugar protegido y, GPRS, posee un coste muy bajo (unos pocos euros al mes).
El sistema SPC de Siemens gestiona estas vías de forma altamente eficiente advirtiendo al operador de la CRA de cualquier posible fallo o sabotaje en tiem-pos tan cortos, que permiten intervenir rápidamente en caso de sabotaje. Nada que ver con aquellos vie-jos sistemas basados en RTB y/o GSM.
De este modo, un fallo simultáneo de ambas vías podrá ser interpretado como un auténtico sabotaje con elevada certeza ya que, estadísticamente, es casi imposible que ambas fallen simultáneamente de for-ma accidental.
SPC controla la supervisión de ambas vías de modo inteligente. La principal, IP vía router, es controlada prácticamente en tiempo real (cada pocos seg. si se desea) y, GPRS, la vía alternativa, condiciona la fre-cuencia del test al estado de la principal.
Por otra parte, la comunicación de alarmas de SPC, tanto por IP vía router como por GPRS, es extrema-damente rápida.
SPC posee también capacidad para ser remotamente controlada, tanto desde la CRA como desde un termi-nal personal del usuario (iPhone, iPad o Android). Este aspecto es interesante ya que proporciona tran-quilidad al usuario al permitirle acceder a su sistema cuando desee y ver su situación.


6.- Verificación.
Una única alarma procedente de uno de los dispositi-vos descritos (sísmicos, etc.) no permitirá, de acuerdo con la OM, avisar a las FCSE hasta la posterior acti-vación de otros elementos, lo que puede exigir un prolongado tiempo pero, de tratarse de un “butrón a la espera”, ninguna otra alarma llegará la CRA.
Cobra por lo tanto aquí especial importancia el em-pleo de un método de verificación que permita estar al corriente de los acontecimientos y detectar una posi-ble alarma real.


7.- Métodos de verificación.
Las OM establecen 3 procedimientos básicos para proporcionar una alarma verificada o confirmada:
• Secuencial: 3 alarmas procedentes de 3 detecto-res diferentes (grado 2) o de 2 ó 3 detectores (grado 3), antes de 30 minutos tras la activación del primero de ellos. Si transcurridos esos 30 mi-nutos no se produce esa tercera detección, el sis-tema se rearma y el proceso empezaría de nuevo.
• Una alarma más verificación de audio: Exige un registro de sonido previo a la alarma. Tras sun re-producción en la CRA, es posible mantener una comunicación de audio (normalmente semi-dúplex) en tiempo real el sistema de abonado y el operador. Ha sido poco utilizado hasta ahora en España pero, ante una alarma generada por un sísmico, etc. nada hay tan eficiente.
• Una alarma más verificación de vídeo: Exige la obtención de imágenes tras producirse la alarma, pero no lo solicita con anterioridad a ésta, tal y como la tecnología permite ya desde hace mucho tiempo gracias a la videograbación digital. Se lleva a cabo normalmente mediante elementos de terce-ros asociados al sistema de seguridad.

Existen otros métodos relacionados con el fallo de las vías de comunicación, pero no tienen incidencia en este artículo.


7.1.- Verificación de un butrón mediante el método secuencial.
La verificación secuencial debe aplicarse con reser-vas al butrón tradicional cuyo objetivo es el robo con fuerza ya que, necesariamente, otros detectores, volumétricos y contactos, han de verse afectados seguidamente si su distribución y número son ade-cuados, incluso si se diera el caso de que, tras ser practicado el acceso, los intrusos se mantuvieran a la espera la media hora que cita la Ley y la alarma inicial no contabilizara.
En realidad, este método no garantiza un adecuado resultado ya que carece de precocidad si considera-mos que un segundo detector sólo se activaría tras haber sido traspasada la barrera inicial (muro, etc.), es decir, con los intrusos ya en el interior.
Además, este método tampoco sirve ante un butrón a la espera con intención de atraco, ya que no se darán las condiciones especificadas.


7.2.- Verificación de audio.
Los butrones suelen tener lugar durante la noche y, habitualmente, sin iluminación en el lugar vigilado, sin embargo, con la mayor parte de los medios de agre-sión empleados, se generan perturbaciones audibles. Estas peculiaridades hacen que, el audio, sea una herramienta de verificación idónea ya que no exige iluminación para su funcionamiento y, además, capta sonidos procedentes de cualquier punto y no sólo frente al dispositivo de detección, como ocurre con una cámara de TV.
Si al micrófono incorporado en un interfono o en un teclado dotado de él se le asignan uno o más detecto-res de vibración o sísmicos situados en sus inmedia-ciones, una alarma en cualquiera de ellos generará una secuencia de audio compuesta por un tiempo previo al instante de la alarma y otro posterior a ella. Estos tiempos son programables y, obviamente, de producirse un ataque con cualquier tipo de herramien-ta mecánica o térmica que genere vibraciones o rui-dos y active cualquiera de los detectores menciona-dos, el resultado será un registro sonoro digitalizado que, una vez transmitido a la CRA tras la alarma ser-virá para que el operador de la CRA identifique con total claridad su causa.
En la parte superior de la figura adjunta puede obser-varse una representación oscilográfica del registro de audio en un sistema SPC de Siemens. La línea roja vertical que aparece en el centro de la secuencia representa el instante de la alarma. A su izquierda el tiempo anterior a ella y, a su derecha, el posterior. En la parte inferior, las imágenes correspondientes a la verificación de vídeo que luego comentaremos.
SPC permite programar estos tiempos previo y poste-rior de modo independiente para cada interfono o teclado, adecuándolos a cada necesidad. SPC puede emplear hasta 16 de estos dispositivos.
Tras la recepción y audición de este fichero, SPC permite acceder a audio en vivo semi-dúplex, es de-cir, es posible escuchar pero también hablar a través del altavoz del interfono. Esta función ha de llevarse a cabo de forma autorizada, pudiendo impedirse total-mente o que únicamente sea habilitada cuando ha tenido lugar una alarma.
Otro detalle importante relacionado con la verificación de audio es que, en ninguna de sus fases se activa acústica alguna del sistema (sirena, zumbador de teclado, etc.), que pudiera perturbar la captación de sonidos.


7.3.- Verificación de vídeo.
Para empezar, es necesario diferenciar entre las fun-ciones de videograbación y las de video verificación, cuyo objetivo es claramente distinto.
Con la videograbación se tiene acceso a la investiga-ción posterior de sucesos que, normalmente, no se están desarrollando en tiempo real (acceso a la ofici-na de individuos sospechosos, fraudes, secuencias de un atraco por parte de diferentes cámaras, etc.).
La video verificación está exclusivamente orientada a sucesos que están teniendo lugar en el momento de una alarma, es decir, en tiempo real. Ni más ni menos que como su propio nombre indica. Y el acceso a estos datos a de lograrse con gran rapidez.
La verificación de vídeo está por delante de otros métodos en la escala de preferencias establecida por el mercado, fundamentalmente debido al poder me-diático que tienen las imágenes.
Frente a un butrón, cada superficie supervisada por un detector sísmico o de vibración exigirá una cámara dirigida hacia ella y, es necesario ser conscientes que, tras una primera alarma, es posible que no se aprecien daños visibles y la cámara no proporcione la información deseada. En este sentido, el audio mues-tra aquí su superioridad.
Tradicionalmente la vídeo verificación está encomen-dada a un conjunto de cámaras y a un videograbador digital que comunica vía IP con la CRA.

audio

Pantalla de verificación audio & vídeo en la que se muestra la secuencia de sonido (escala superior), con los tiempo de grabación pre y post, respectivamente representados a izquierda y derecha de la línea roja indicativa del instante de la alarma y, en la parte inferior, la secuencia de imágenes pre (con recuadro verde) y post (id. amarillo). La ventana central permite visionar la imagen cuando esta es reproducida y, en la parte inferior derecha, puede verse el botón de acceso a audio y vídeo en vivo que será posible si ha sido previamente autorizado.

7.3.1.- Verificación de vídeo con SPC.
La aplicación de soluciones dependerá de la estructu-ra de comunicaciones y del empleo de nuevas opcio-nes de verificación, no vinculadas en este caso a un videograbador tradicional.
SPC emplea de una a cuatro cámaras IP conectadas a la red local en que presta servicio la central. Las señales de vídeo (stream) jpeg de estas cámaras son continuamente grabadas en una memoria de la propia central, habilitando de este modo la disponibilidad de imágenes previas a la alarma. Tanto el número de estas imágenes como el intervalo de tiempo entre ellas son programables y, con esta información y jun-to a un número definible también de imágenes poste-riores a la citada alarma, se construirá el fichero de vídeo, de forma semejante a lo que hemos visto para audio, que será también transferido a la CRA.
También como en audio, SPC permite enviar imáge-nes en vivo a la CRA.
Todas estas funciones pueden ser utilizadas por IP y, en caso de fallo, por GPRS.


8.- Iluminación.
Un sistema de vídeo que registre imágenes previas a una alarma exigirá siempre  iluminación permanente de las escenas captadas por las cámaras implicadas.
En este sentido, existen cámaras color-B/N dotadas de iluminación IR que, en condiciones de baja lumi-nosidad, conmutan automáticamente de color a B/N y, simultáneamente, encienden los LEDs.

 

 audio2

Sistema de verificación audio&vídeo (A/V) empleado por SPC. Si el switch empleado es wi-fi, es posible emplear cámaras con esta tecnología. Las órdenes de generación de ficheros A/V, que integrará los tiempos previos y posteriores a la alarma proceden de los detectores (abajo a la izquierda) asociados a las direcciones de verificación.

9.- Butrón a la espera: Función “Todo OK” de SPC.
Se trata de una medida básica de comprobación tras efectuar la entrada al lugar supervisado y desarmar el sistema. Con ello se inicia un tiempo previsto para que el usuario efectúe un recorrido de comprobación y vea que no sucede nada anormal. Antes de que este tiempo finalice, debe llevar a cabo una acción determinada (pulsar un botón, abrir una puerta, etc.). Si no se lleva a cabo, al finalizar el citado tiempo se generará una alarma de atraco.


10.- Autonomía ante un fallo de c.a.
Un fallo de c.a. puede comprometer el funcionamiento del sistema en 2 aspectos fundamentales:
• Verificación de vídeo.
• Comunicación a través del router.


10.1.- Autonomía de la función de vídeo verificación.
Cuando se trata de los métodos de verificación se-cuencial y mediante audio, la autonomía del sistema ante un fallo de c.a. no representa problema alguno ya que todo está soportado por la fuente de alimenta-ción del sistema, establecida para cumplir con los requisitos exigidos por el correspondiente grado, tal y como ya hemos visto.
Pero cuando hablamos de verificación de vídeo basa-da en el clásico videograbador, la autonomía queda lejos de la establecida por cualquiera de los grados ¿el motivo? El elevado consumo de este elemento y el tipo de alimentación empleada (normalmente 230 V c.a.), que impiden la implantación de una alimenta-ción de emergencia a largo plazo, equiparable a la disponible en el sistema de seguridad y que es de 30 horas para un sistema Grado 3. Habitualmente, un SAI de reducida autonomía da soporte a este elemen-to durante un corto espacio de tiempo. Ir más allá exigiría u elementos de mucho mayor tamaño, peso y, por supuesto, precio.
La exigencia de alimentación de emergencia para la vídeo verificación empleada por SPC es muy inferior a la necesaria para el comentado videograbador por lo que, establecer para ella una alimentación de emergencia supondrá un coste sensiblemente inferior ya que únicamente será necesario alimentar5 las cámaras y el switch o hub que las interconecta con la central SPC.


10.2.- Autonomía de las comunicaciones IP vía router.
Lo mismo sucede para el conjunto router&switch de soporte de la comunicación IP. Un corte de corriente dejará esta importante vía inutilizada si el sistema no dispone de la correspondiente alimentación de emer-gencia.
En ese caso y de existir, tan sólo quedaría la alterna-tiva GPRS, la única capaz de soportar audio&vídeo, ya que por RTB, esta función ya no es posible.

11.- Estructura de cámaras.
Si se desea disponer de ambas funciones, videogra-bación y video verificación, basta con emplear cáma-ras IP dotadas de doble stream de vídeo y que satis-fagan los requisitos de ambos sistemas. De este mo-do, una misma cámara podrá ser empleada con am-bos cometidos, reduciendo el coste del sistema.

 audio3

Diagrama de los elementos de verificación audio& vídeo y alimentación auxiliar.

Como ya hemos comentado, la video verificación exige que la escena esté dotada de iluminación au-tomática. Es importante que, en condiciones de luz diurna o artificial, esta iluminación se desconecte en la cámara con el fin de reducir el consumo de ener-gía, lo que es especialmente importante en caso de fallo de c.a. y con el sistema alimentado mediante baterías. Normalmente y como ya vimos en el apdo. 4, la propia cámara activará la iluminación (visible o IR) en circunstancias adversas, conmutando incluso de color a B/N en esas circunstancias.
En este sentido, SPC reduce las exigencias de una alimentación de emergencia ya que, al prescindir del videograbador, permite implantar un sistema de verifi-cación de vídeo con un consumo claramente inferior.
Paralelamente, esta alimentación de emergencia de-be cubrir también el router&switch que interconecta las cámaras a la central y permite la comunicación con el exterior.

12.- Alimentación auxiliar.
Para implantar un sistema de alimentación auxiliar que satisfaga estas necesidades, descartaremos pro-porcionar larga autonomía al videograbador porque, su elevado consumo, exigiría un SAI de elevado ta-maño y precio.
Para el conjunto cámaras/comunicación IP será ne-cesario un sistema que posea flexibilidad en cuanto a voltajes de salida (que este sea ajustable o progra-mable), de modo que permita emplear diferentes marcas y modelos y que, por supuesto, posea un excelente rendimiento de conversión para que alar-gue todo lo posible la duración de la batería en au-sencia de c.a. No nos podemos permitir el lujo de disipar en calor tan preciada y costosa energía. Es interesante también que este sistema de alimentación auxiliar posea salidas independientes para cada dis-positivo, de modo que sea posible emplear diferentes tipos y, además, proteger al conjunto frente a un po-sible fallo o cortocircuito en alguna de estas salidas, evitando así que afecte al resto.

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